LINO MERINO MARCIN.
LINO MERINO MARCIN.
4 de octubre de 1000 - Visitas 103 - DIFUSIÓN
LINO MERINO MARCIN.
LINO
MERINO MARCIN
(1807-1900)
Corría el año de 1807 en la risueña
Villa de Tacotalpa, cuando el hogar de don Calixto Merino y doña Manuela
Marcín, se vio alegrado con el
nacimiento de un hijo, bautizado con el nombre de Lino, quien años después, se
distinguiría por su gran valor al defender el territorio tabasqueño durante las
invasiones que sufrió en 1863 por Eduardo González Arévalo. Lino Merino realizó sus estudios de primaria
en Tacotalpa, dedicándose desde muy joven al comercio, lo que no le impidió
participar activamente en las actividades de los liberales tabasqueños, cuyas
ideas abrazó con gran entusiasmo.
En 1858 cuando el gobernador Victorio
V. Dueñas aceptó el Plan de Tacubaya que desconocía la Constitución, don Lino
Merino se levantó en armas en defensa del Partido Liberal y la Constitución de
1857, en unión de don Manuel Regil, desconociendo el Gobierno de Dueñas y proclamando Presidente de la
República a don Benito Juárez y como Gobernador a don Justo Cecilio Santa Anna.
La Comandancia Militar del Estado
destacó para combatir a los “rebeldes”, una sección compuesta de fuerzas de
línea y de policías al mando de don Felipe Reguera y de don Lorenzo Prats.
Cuando en la capital del Estado se
esperaba la derrota de Lino Merino, don Felipe Reguera informó que las fuerzas
a su mando se habían sublevado, encabezados por el capitán Lorenzo Prats; quien más tarde reconoció a Dueñas como
gobernador. Mientras tanto, la sublevación de los liberales se propagó a otros
municipios como el de Macuspana y Tacotalpa, que se unieron al movimiento de
Lino Merino.
De Tapijulapa salió con 100 hombres
hacia Pueblo Nuevo, dirigiéndose mas tarde a Teapa y Pichucalco para marchar a
San Cristóbal de las Casas, Chiapas con el fin de solicitar apoyo al gobernador
de ese estado.
Don Lino Merino, se enfrentó a las
fuerzas del gobernador Dueñas, intimándolo a rendirse. Un oficial dueñista,
indignado por la acción de Merino, le disparó un balazo, que únicamente le
perforó el sombrero, iniciándose el combate entre las fuerzas de Merino y
Dueñas, resultando vencedores las “merinistas”, que no solo dispersaron al
enemigo, sino que también hicieron prisionero al propio Dueñas,
reconcentrándose más tarde en el cuartel de Tamulté.
Reunidas las tropas de Domínguez y Merino marcharon el 9
de abril con el fin de atacar San Juan Bautista, pero ante la actitud de
indecisión de Domínguez, don Lino Merino se vio obligado a establecer
condiciones de paz con los sitiados. Terminada la lucha, puso en libertad al
gobernador Dueñas y marchó a Tacotalpa.
Durante la invasión del jefe
imperialista Eduardo González Arévalo, se levantó en armas contra el gobierno
intervencionista participando en las
gloriosas epopeyas en que el pueblo tabasqueño expulsó a los invasores
del territorio. Al subir al poder don Gregorio Méndez dispuso que el estado
fuera fortificado en tres líneas de defensa encargándole a don Lino Merino la
defensa de la tercera línea con sede en Tacotalpa.
Retirado más tarde a la vida
privada, don Lino Merino fue pensionado
por el Gobierno con cincuenta pesos mensuales, falleciendo en su natal
Tacotalpa el día 3 de septiembre de 1900 a la edad de 93 años.