GREGORIO MÉNDEZ MAGAÑA.

GREGORIO MÉNDEZ MAGAÑA.

4 de octubre de 1000 - Visitas 291 - DIFUSIÓN
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GREGORIO MÉNDEZ MAGAÑA

(1836-1887)

 

En Jalpa, un pueblo tranquilo, formado por un conjunto de casitas coloridas  y calles anchas rodeadas de árboles, nació  el 27 de mayo de 1836 Gregorio Méndez Magaña, quien,  al correr de los años,  se convertiría en el más ardiente defensor de la soberanía nacional en tierras tabasqueñas.

 

Don Quirino Méndez  y  doña Petra Magaña, padres de Gregorio, vieron las correrías de su niñez por las callejuelas de su pueblo natal, en las cuales presenció algunos hechos de la historia de Tabasco, entre ellos, el paso triunfal de Francisco de Sentmanat por Jalpa y,  más tarde, el 12 de junio de 1944, fue testigo de la terrible muerte del mismo Sentmanat.

 

Cuando Gregorio contaba con 10 años de edad, su alegría y despreocupación se vieron afectadas por la muerte de su padre. Estos hechos cambiaron su vida, al tener que marcharse con su madre a San Juan Bautista, hoy Villahermosa,  y más tarde a Paraíso, donde transcurren sus años de juventud. Durante estos años, se dedicó a la agricultura y al comercio. Con el tiempo logró un gran prestigio no sólo por su situación económica, sino por su afán de servicio que demuestra al fundar una escuela de música en Comalcalco y defender la libertad de sus paisanos.

 

En 1863,  al apoderarse Eduardo González Arévalo de San Juan Bautista, Gregorio Méndez organizó la resistencia contra las fuerzas intervencionistas, encabezando el movimiento que culminaría con la derrota y expulsión de éstas.

 

Al ser denunciado ante el usurpador Arévalo,  Gregorio Méndez,  convertido en el líder del liberalismo en la Chontalpa, aparentó retirarse de la lucha armada para dedicarse al comercio, pero en forma clandestina continuó organizando la defensa de Tabasco.

 

Simultáneamente al levantamiento de Andrés Sánchez Magallanes en Cárdenas, en octubre de 1863,  Gregorio Méndez marchó a Jalpa y luego a Comalcalco, donde el comandante Regino Hernández y Bernabé Fuentes habían asaltado el cuartel de los intervencionistas. Para organizar la defensa de la Chontalpa, Gregorio Méndez se entrevistó con Andrés Sánchez Magallanes quien lo presentó ante sus soldados como jefe superior, asumiendo así la jefatura de ejército liberal en la Chontalpa. Muy  pronto demostraría su habilidad como jefe militar al emplear una serie de estrategias para desorientar al enemigo. La chispa liberal,  encendida por Méndez, pronto cunde como una hoguera al unírsele más fuerzas en Huimanguillo y Comalcalco.

 

En Comalcalco es recibido con grandes muestras de entusiasmo, uniéndosele gente de Paraíso y San Juan Bautista, allí recibe,  además,  la noticia de que en la Sierra, Lino Merino, los hermanos Castillo y algunos más se habían levantado contra el Gobierno de Arévalo y lo reconocían como jefe de los republicanos de la Chontalpa.

 

Aún cuando no contaba con suficientes recursos para lanzarse a una batalla, marchó a Cunduacán para enfrentarse al enemigo, decidiendo presentar combate en un lugar llamado el  Jahuactal, en la jurisdicción de Cunduacán.

 

Con un total de 160 hombres, organizó cuidadosamente el ataque para desorientar al enemigo, no conforme con el triunfo, persiguió al resto del contingente invasor más allá del Jahuactal, hasta un lugar conocido como Boca del Monte.

 

Después de esta batalla que fue un triunfo para los republicanos, el poder civil y político quedó en manos de don Felipe J. Serra, dedicándose don Gregorio Méndez a la instrucción de su ejército,  que ya contaba con 500 hombres,  y a conseguir municiones de guerra.

 

Para librar la batalla definitiva contra las fuerzas intervencionistas, don Gregorio Méndez decide controlar las comunicaciones de San Juan Bautista por la Chontalpa, iniciándose la lucha el 14 de enero de 1864,  logrando los republicanos avanzar demostrando gran valor.

 

El 20 de enero cuando la lucha era más intensa, llegó a San Juan Bautista el General Manuel Díaz de la Vega y su Estado Mayor, enviado por la Regencia de la Ciudad de México, para sustituir a Eduardo González Arévalo como Comandante General de Tabasco. 

 

Díaz de la Vega intentó lograr la sumisión de las fuerzas liberales al imperio, enviando un mensaje al que don Gregorio Méndez respondió con gran honor y dignidad nacional; “El solo medio de entendernos, es  rindiéndonos”.

 

Los esfuerzos de Gregorio Méndez al frente de los republicanos se ven coronados al tomar a sangre y fuego el centro de la ciudad de San Juan Bautista, mientras el enemigo, en franca derrota, emprende la retirada hasta donde se encontraban anclados sus vapores. Con este triunfo en la madrugada del 27 de febrero de 1864, los tabasqueños expulsaron al ejército de Arévalo,  terminando la intervención francesa en Tabasco.

 

La figura de Gregorio Méndez se agigantaría al representar el más puro ideal de libertad y dignidad nacional en tierras tabasqueñas. Cumplida su misión, el “Héroe del Jahuactal”, vuelve a su finca San Cayetano para gozar de paz y tranquilidad. Pero el deber nacional lo llama de nuevo, al recibir el mando político y militar de Tabasco, cargo que desempeñó a partir del 3 de octubre de 1864. Durante su gobierno don Gregorio Méndez tomó algunas medidas para rehacer la Hacienda Pública y dotó de armamento a las tropas que resguardaron el territorio, ya que los intervencionistas aún luchaban en algunas partes de Campeche, Yucatán y Veracruz.

 

Con la labor organizada de don Gregorio Méndez, el Estado de Tabasco regresó al orden, por lo que solicitó que se le retirara del cargo, nombrando para sustituirlo al ciudadano Felipe J. Serra el 6 de junio de 1867. Tiempo después toma posesión como jefe de reemplazos en Tabasco y como Comandante Militar en Tuxtepec, de donde pasa a Guerrero, Orizaba y Yucatán. Retornó a Tabasco, donde pidió licencia definitiva para radicar en la Ciudad de México. Allá vivió sus últimos años aquejado por dolencias reumáticas y en situación modesta, falleciendo el 28 de marzo de 1887. El pueblo tabasqueño recuerda sus heroicas acciones y su ejemplo de dignidad con respeto y admiración.

 

En decreto del 31 de mayo de 1887 el Gobierno de Tabasco encabezado por el General  Abraham Bandala,  don Gregorio Méndez Magaña  fue declarado Benemérito del Estado y se agregó su apellido a la villa y municipio de Jalpa, donde vio la primera luz este ejemplar tabasqueño.



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