JOSÉ CARLOS BECERRA RAMOS
JOSÉ CARLOS BECERRA RAMOS
4 de octubre de 1000 - Visitas 125 - DIFUSIÓN
JOSÉ CARLOS BECERRA RAMOS
JOSÉ
CARLOS BECERRA RAMOS
(1936-1970)
Cuando comenzaba a destacar en el
ámbito de la poesía mexicana, como una de las figuras
más brillantes, murió en Brindisi, Italia, José Carlos Becerra. Sin embargo, a
través de su obra nos ha dejado una firme huella en las letras españolas.
José Carlos Becerra fue hijo de
don Carlos Becerra Lacroix y doña Mélida Ramos de Becerra, nació el 21 de mayo de 1936 en
Villahermosa, joya del trópico a orillas
del Río Grijalva y en el corazón de la llanura tabasqueña. Villahermosa contaba
en esa época con veinticinco mil habitantes. Ostentaba el encanto de una ciudad provinciana con sus tradiciones y
costumbres propias. Vivía, en ese momento grandes cambios sociales al caer el
garridismo con sus campañas desfanatizadoras y su educación racionalista. Se reconstruyeron
iglesias y muchas familias desempolvaron viejas imágenes al
restablecerse el culto
católico; en ese ambiente vivió
sus primeros años el futuro poeta,
y recibiría sus
primeras influencias, tanto
en el hogar
como en el
entorno social de
su ciudad natal.
Sus primeras influencias fueron la
radio que comenzaba
a tomar auge
en Tabasco y los
relatos orales que recibió en su casa. Desde niño sintió una gran inclinación
por las letras escribiendo desde los diez años novelas pequeñas y relatos de
aventuras que él mismo representaba inspirado en un personaje radiofónico
producto de la imaginación de Tomás Perrín, un
conocido animador radiofónico
de la época.
Estudió la primaria en el Colegio
Tabasco, la secundaria en el Instituto Juárez y en una escuela de Campeche. En
esa época redactó sus primeros versos e inició su amistad con el poeta de
América Carlos Pellicer, quien reconoció en
su coterráneo José Carlos una promesa para la poesía, por
lo que se
convirtió en su
guía en el
sendero de las
letras.
Mas tarde, José Carlos estudió en la Escuela Nacional
Preparatoria en la Ciudad de México donde obtuvo el primer lugar en un concurso
a nivel bachillerato con su excelente
ensayo: Apología de Hidalgo. En la UNAM realizó estudios de Arquitectura.
Por ese tiempo quería dedicarse a diferentes actividades: pintor, cuentista,
arquitecto, torero, poeta, combatiente
político y actor teatral, intentando dedicar parte de su tiempo a cada una de
ellas. Así, mientras estudiaba
arquitectura un día se armó de valor y se plantó frente a un novillo. Pero al
fin se definió por la poesía compartiendo su
tiempo con la lucha social.
De 1963 a 1966 asistió a la
Facultad de Filosofía y Letras donde asistió al taller literario de Juan José
Arreola, trató de combinar estudios de Filosofía y Arquitectura con su labor de
poeta. El año de 1964 dejó una profunda huella en su vida al morir su madre, en
cuya memoria escribió Oscura Palabra, comenzó a escribir Relación
de los Hechos, y publicó poemas para varias revistas, en 1965 se
involucró en el activismo político, al repartir junto con Carlos
Pellicer una carta que condenaba la agresión norteamericana a Vietnam, la cual
ningún diario quiso difundir. Y en 1968, ante la matanza estudiantil de
Tlatelolco fue uno de los primeros en condenar este crimen a través del Escudo
de Piedra.
En reconocimiento a su labor
poética, le fue concedida una beca
Guggenheim para Londres, ciudad
en que vivió 6 meses donde escribió Fotografía
junto a un Tulipán. De Londres
inició un viaje por el Continente Europeo visitando varios países: España,
Italia, Florencia y Roma; salió de Nápoles para viajar hacia Grecia la meta
ansiada de sus aspiraciones como poeta, donde esperaba gozar de los tesoros
artísticos de la Grecia Antigua. Mas no pudo culminar su viaje al morir
trágicamente en Brindisi, Italia el 27 de mayo de 1970. Contaba al morir con 33
años. María Luisa Mendoza, se refirió
así de José Carlos Becerra.
“Con José Carlos, mi país pierde
al poeta que ya era a la edad, en que se sigue siendo joven para siempre, a la
manera de Velarde. Los dos tendrán eternamente 33 años”.
Después de su muerte se
publicó El Otoño recorre las Islas con los poemas que describen su estancia en
Europa.
“A P A R I C I
O N E S”
Aquel
árbol, al atardecer
El aleteo
apresurado de un pájaro, él
Crujido
de una rama, la luz sobre la hierba como una obsesión sagrada,
la
penumbra del cuarto, la ventana entreabierta,
sobre
la mesa un rayo del son poniente como la mano de una niña inmóvil,
nuestras
voces y nuestros rumores como saliendo de un pozo profundo o de un gran ademán
de la muerte.