Rosario María Gutiérrez Eskildsen.
Rosario María Gutiérrez Eskildsen.
10 de octubre de 1960 - Visitas 76 - DIFUSIÓN
Rosario María Gutiérrez Eskildsen.
"Tabasco, nuestra tierra, es armoniosa y no creo que
haya quien al escucharlo no sienta que su corazón palpita suave y dulcemente.
Es precisamente ese, el lazo de unión para todos nosotros. Los que estamos
fuera del Estado, dentro de lo material lo seguimos amando más y más, porque lo
recordamos a distancia y pensamos en los compañeros de colegio, en el saludo
familiar, único y cariñoso de adiúuuuuu, y cada rincón de nuestra tierra
constituye un mensaje de amor y de ternura. Sí amamos a Tabasco es un orgullo
decir: soy tabasqueño". Así hablaba la ilustre Maestra Gutiérrez Eskildsen
al estar lejos de Villahermosa, el lugar que la vio nacer, un 16 de abril de
1905 en el humilde hogar de don Antonio Gutiérrez Carriles y doña Juana
Eskildsen de Gutiérrez, cuando corrían los años del Porfiriato, representado en
Tabasco por el General Abraham Bandala.
Rosario María vivió sus primeros años en la calle de Sáenz
frente a donde ahora esta situado el Correo. Sus primeros estudios los hizo en
una Academia religiosa de su natal San Juan Bautista, hoy Villahermosa, donde
todos sus maestros la apreciaban por su aplicación e inteligencia.
Al finalizar su educación elemental continuó sus estudios en
la Escuela Normal del Estado. Durante el movimiento revolucionario, el gobierno
tabasqueño carecía de recursos para solventar los gastos de la Escuela Normal,
por lo cual los alumnos eran albergados en el Instituto Juárez. Durante su
estancia en ese plantel, en el año de 1916, el General Francisco J. Múgica, la
envió becada junto con 19 jóvenes tabasqueños a la Ciudad de México, en donde
estudió durante un año en la Escuela Nacional para Maestros. A su retorno a
Villahermosa impartió clases de educación primaria, secundaria y normal, en los
Institutos José N. Rovirosa y Luís Gil Pérez, destacando entre sus alumnos los
ameritados educadores Arnulfo Giorgana Gurría y Armenia Fernández Díaz. Además
fue catedrática de la Escuela Normal el Maestro Tabasqueño y el Instituto
Juárez, donde mostró una gran vocación por la enseñanza y por el estudio de
nuestro lenguaje.
Desde niña tuvo curiosidad por la forma de hablar y escribir
de sus coterráneos y como de la curiosidad a la pasión solo hay un paso, la
maestra Charito se dedicó a estudiar el habla tabasqueña con gran entusiasmo.
En este campo encontró la manera de desarrollar su inteligencia y su gran
entrega al trabajo, primero estudiando sin cesar, después compartiendo
generosamente como maestra todo lo que sabía en escuelas, institutos y
universidades.
En busca de nuevos horizontes se trasladó a la Ciudad de
México, donde estudió las maestrías de Ciencias de la Educación, en Lengua y
Literatura Española, de Letras y Lingüística Romana. Su tesis para obtener esos
grados fueron: Prosodia y Fonética de Tabasco, El Habla Popular y Campesina de
Tabasco, y Substrato y Superestrato del Español en Tabasco. Obtuvo el doctorado
en Letras por la UNAM (1941).
Por sus altas calificaciones en sus estudios universitarios
se hizo acreedora a la beca “Ema Kimbal" para estudiar en la Universidad
de Colombia con distinguidos maestros como Federico de Onís y Andrés Iduarte.
Dentro de su labor educativa sus actividades fueron muchas y
variadas; como maestra, directora, escritora, investigadora y lingüista,
dejando como herencia libros de gran valor que han servido de apoyo cultural y
educativo a muchas generaciones de alumnos y maestros. La maestra Charito fue
una sembradora de ideas progresistas, jamás abandonó la escuela ó a sus
alumnos; ellos completaban su vida y era imposible que los dejara. Como
estudiosa de las letras y, sobre todo, como maestra se preocupó siempre de la
preparación de los docentes: "Si el maestro es el mejor elemento de la
sociedad porque hace de los niños y de los jóvenes a su imagen y conocimiento,
entonces, éste debe cultivarse, cuidar su presencia, dar ejemplo y
prepararse". Así hablaba de ellos.
Sabiéndose importante por su calidad de maestra y autora de
muchos libros, era una persona sencilla y humilde en todos los aspectos. Decía
que “el profesional lleva las joyas y trapos sin importancia, ya que sus joyas
están en el conocimiento". Entre sus diversas obras destacan el libro de
poesías para primer año de primaria: Gotitas de rocío, Lengua y Literatura
Española, libros de texto para Primero y Segundo de Secundaria, Información
Gramatical español 1º y 2º cursos, Prosodia y Fonética de Tabasco, El Habla
Popular Campesina en Tabasco, Orientación Musical y etc.
Durante mucho tiempo padeció de diabetes, razón por la que
fue operada de los ojos, cosa muy dura para ella que se debía a su trabajo y
estudio. Una vez le preguntaron si no se había casado nunca y contestó que sí,
y él preguntarle con quién, contestó muy sonriente que con sus libros.
El 12 de mayo de 1979 murió la Maestra Rosario María
Gutiérrez Eskildsen, la brillante tabasqueña que al igual que el Poeta Carlos
Pellicer fue declarada hija predilecta de Tabasco, la mujer que recibiera la
Medalla "Cumlaude" a que aspira todo estudioso universitario. En el
año 1990 sus restos fueron trasladados a Tabasco, su tierra natal, que tanto
amó.
Queda después de su muerte la gran obra de sabiduría con que
enriqueció los campos de la educación y lingüística mexicana, pero sobre todo
su infinito amor hacia Tabasco.
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