MANUEL GIL Y SÁENZ.
MANUEL GIL Y SÁENZ.
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MANUEL GIL Y SÁENZ.
MANUEL GIL Y SÁENZ
(1829-1909)
Manuel Gil y Sáenz nació en San Juan
Bautista, el 31 de marzo de 1829. Fueron sus padres don Marcelino Gil Machado y
doña Narcisa Sáenz Oramas. Sus primeros estudios los realizó en la escuela de
don Manuel Flores y después en la de don Felipe Callejas. Mas tarde, ingresó al
“Liceo” y finalmente fue alumno del Colegio de
Nuestra Señora del Pilar.
Durante el gobierno del General Pedro
Ampudia, llegó a Tabasco un primo
hermano del futuro presbítero Manuel, el Lic. Angel Claro Gil, llevándolo a estudiar a Campeche. El 3 de junio de 1844 ingresó al
“Colegio Clerical de San Miguel de Estrada”. Tres años después sustentó su
examen de Bachiller y por su inteligencia y aprovechamiento fue enviado a
Mérida, Yucatán para que estudiase en el
Seminario de San Idelfonso. Al terminar sus estudios en filosofía en este
Seminario, el día 18 de abril de 1852, el Obispo de Yucatán, Dr. José María
Guerra y Correa le confirió la orden
para celebrar oficios divinos. Después de estos acontecimientos, Gil y
Sáenz continuó sus estudios de Jurisprudencia en Campeche. Por su capacidad
como maestro lo designaron catedrático de filosofía y promotor fiscal de la
Vicaría de Campeche.
Regresó a Tabasco en 1856 como cura
de Macuspana. En mayo del mismo año recibió el curato del cura Paulino Méndez,
en el cual duró 13 años, y en 1869 recibió la vicaria y curato de San Juan
Bautista. Este fue el premio por haber iniciado la construcción de los templos
de la Ermita de la Concepción en el Barrio de la Punta y la Iglesia de
Macuspana.
En San Juan Bautista el Presbítero
Gil y Sáenz fundó el Colegio Superior costeado por su propio peculio, dando
clases de Gramática Castellana, Latín, Inglés, Francés, Filosofía y Teneduría
de Libros.
Durante el gobierno del señor
Victorio V. Dueñas, en 1875, el presbítero Manuel Gil y Sáenz, fue elegido
Director de Educación Pública de Tabasco. Duró además, 30 años en su fructífera labor sacerdotal
durante los que desempeñó la Vicaría Incápite hasta 1882, en que se estableció
el obispado de Tabasco. Como Gil y Sáenz fue quien preparó el terreno para la
declaración del obispado de Tabasco,
muchos feligreses por distintas partes de Tabasco solicitaron que él fuera el
primer obispo de Estado, sin embargo, no fue tomado en cuenta, siendo designado como tal el presbítero
Agustín de Jesús Torres, por lo que Gil
y Sáenz se separó del ministerio católico al recibir la comunicación del Obispo
de Yucatán, que decía así: “Desde el momento que reciba esta comunicación, deja
de ser Vicario Incápite, Juez Eclesiástico de Tabasco y Cura párroco de San
Juan Bautista. Arregle y aliste sus libros y sus papeles para entregar las
Iglesias a unos padres que van pronto a ésta,
pues, va a haber el obispado de Tabasco.”
Gil y Sáenz puso su renuncia, la cual fue aceptada, y el
27 de septiembre de 1882, después de 35 años de Ministerio de Dios, retirándose
a una pequeña finca campestre en el pueblo de San Carlos, Macuspana, en donde
se dedicó a la agricultura y a escribir su Historia
de Tabasco.
La Historia de
Tabasco tuvo su primera edición en el año 1872, la cual constaba de 252
páginas y algunos grabados; la segunda edición del año 1892 estaba compuesta de
390 páginas con 31 retratos y
enriquecida con valiosas correcciones y
documentos históricos por los abogados Justo F. Santa Anna y Rómulo Becerra
Fabré, y la tercera edición fue impresa en el Gobierno del General de División
Miguel Orrico de los Llanos. Además de esta obra que lo inmortalizó, Manuel Gil
y Sáenz escribió El Caporal, la que versa sobre “los usos, costumbres, medidas y
modos de sembrar e iniciar si posible fuera una reforma agrícola, que
evolucionando, tendiese al desdoble progresivo de la agricultura, que es una de
las áncoras de salvación de Tabasco”, escribió Gil y Sáenz en su prólogo del
libro.
También en 1884 publicó Opúsculos
sobre mundos habitados ante la Iglesia Católica, que consta de 54 páginas
y Cartilla
de la Geografía de Tabasco, que dedica a las escuelas del Estado, editada
en 1885.
Fue amante de las letras,
progresista, filántropo y entusiasta, también se le debe el descubrimiento de
petróleo en Macuspana, en los años setentas del siglo XIX. Actualmente, su mina
está convertida en el mayor centro petrolero de México - Ciudad PEMEX, lo que hizo de Tabasco una región
promisoria.
En 1907, la XXII Legislatura del Congreso de Estado
decretó conceder al Presbítero Lic. Don Manuel Gil y Sáenz, una pensión
vitalicia de cincuenta pesos mensuales en premio a sus trabajos como autor de
la primera Historia de Tabasco.
Esta pensión la disfrutó Gil y Sáenz
durante dos años, dado que el 23 de abril de 1909 falleció. Fue sepultado en el
cementerio de San Carlos y, como recuerdan los contemporáneos, fueron funerales
tristes, en que el historiador fue sepultado a suelo raso, sin bóveda, sin
monumento sepulcral que recordara su muerte y su nombre.
Al morir dejó dos hijas: Consuelo de
13 años y Angela, las que tuvo al renunciar al sacerdocio. El 23 de abril de
1966, el H. Congreso del Estado declara al Doctor Manuel Gil y Sáenz “Benemérito de Tabasco”, como reconocimiento,
admiración y respeto por su dedicación a la
Historia de Tabasco, así como también por descubrir el petróleo en
tierras tabasqueñas.