PEDRO C. COLORADO
PEDRO C. COLORADO
4 de octubre de 1000 - Visitas 128 - DIFUSIÓN
PEDRO C. COLORADO
PEDRO C. COLORADO
(1884-1916)
Caía una leve llovizna, la noche con
su manto oscuro cubrió la Ciudad. De pronto se oyen unos disparos, los perros ladran y voces de hombres alteran el silencio. La
calle se mancha de rojo y es testigo de un cobarde asesinato. Allí sobre la
Calle Zaragoza, esquina con Loma de Encarnación, hoy Parque “de los Pajaritos”, terminó la vida para Pedro C. Colorado el
30 de agosto de 1916.
Eran los tiempos de la Revolución;
Madero, Pino Suárez, Villa y Zapata y muchos más, luchaban por la justicia y la
libertad. En Huimanguillo hacía lo mismo Pedro C. Colorado, quien nació en 1884.
El General Pedro C. Colorado se
integró a las fuerzas maderistas y tuvo el valor de levantarse en armas en
1910, junto con Ignacio Gutiérrez Gómez, para fortalecer los combates del Candelero y
de San Felipe Río Nuevo.
Al triunfo de Francisco I. Madero,
Pedro C. Colorado se retiró a las actividades campiranas, pero después del
asesinato de éste, fue de los primeros en tomar nuevamente las armas. En este
tiempo, existía en México una serie de problemas, ya que el Congreso estaba
integrado; en su mayoría, por representantes del régimen de Porfirio Díaz, que
reconocieron el Gobierno de Victoriano Huerta.
Solo dos de los miembros eran
revolucionarios: Antonio Hernández Ferrer y Fernando Aguirre Colorado. Este último había sido uno de los
firmantes en el Acta de Constitución del
Club “Melchor Ocampo”, que se había fundado
en Huimanguillo. Inmediatamente Fernando Aguirre Colorado supo de los acontecimientos de la Ciudad de México y, junto con su hermano, se trasladó a
Huimanguillo, donde se les unieron un grupo de maderistas entre ellos Pedro C. Colorado.
Todos acordaron lanzarse a una protesta armada, por lo que comenzaron a
organizarse.
El grupo de los Aguirre Colorado,
junto a Pedro C. Colorado decidió entrar en contacto con Venustiano Carranza,
pues necesitaban armas y municiones para
lanzarse a la lucha. Pedro C. Colorado como
auténtico tabasqueño, se distinguió por su gran valor en las filas
revolucionarias, siendo gobernador de nuestro Estado en 1915. Los tabasqueños
no ocultaron su alegría al saberse gobernados por un hombre honrado y justo.
¡Quién iba a suponer que en la madrugada siguiente sería asesinado por el
Coronel Gil Morales!.. El General Colorado, gobernó del 29 de agosto de las 5 de la tarde a la 1:15 de la madrugada del día 30 de agosto de 1915.
Gil Morales, enterado de que Pedro C.
Colorado vendría a Atasta en un tranvía, le tendió una emboscada. Horas después
de su muerte, el General Isidro Cortés, se encaminó al lugar donde estaba
tendido el cadáver para llevarlo a su casa.