CECILIO CUPIDO ROSALDO
CECILIO CUPIDO ROSALDO
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CECILIO CUPIDO ROSALDO
CECILIO CUPIDO ROSALDO
(1883-1959)
Corrían los años del porfiriato, cuando
Cecilio Cupido Rosaldo, mejor conocido en la historia de la música popular
tabasqueña como “Chilo Cupido”, nació en la Cunduacán un brumoso 22 de
noviembre de 1883, hijo del guitarrista Cecilio Cupido Martínez, el día de
Santa Cecilia, patrono de los músicos. De muy niño vivió en Villahermosa y
posteriormente en Cunduacán, tierra de sus padres, hasta los 8 años en que la
necesidad económica llevó a la familia de nuevo a la capital del Estado, donde
lo registraron en la escuela diurna “Porfirio Díaz”, donde no pasó mucho tiempo pues a espaldas de sus padres
ingresó en una escuela nocturna para ocupar las mañanas en trabajar para el
sustento familiar. Uno de estos fue la imprenta del español Don Manuel Gabucio,
donde Cupido inició sus estudios de guitarra, debido a que el dueño decidió
poner una agencia musical al lado de su imprenta. Más adelante, siguió
estudios de música con Don
Calixto Gómez, el más importante guitarrista de aquellos años. Ya desde pequeño, escuchando tocar la
guitarra a su padre y luego a otros músicos, había ido aprendiendo los
distintos tonos así como los acompañamientos en rasqueo y punteo de las
canciones de moda. Con el maestro Calixto logró formar un repertorio. Así,
siendo un muchacho de 20 años, tomó su guitarra y buscó en la música la
realización de sus más caras ambiciones.
Era la ciudad blanca, Mérida de 1903,
Chilo Cupido consiguió trabajo como albañil destapando barriles de cemento para
adoquín, hasta un día en que su amistad con el capataz hizo que lo invitara a
la celebración de un aniversario familiar. Avanzaban ya las horas de la
reunión, que siempre propician mayor relajamiento entre los concurrentes,
cuando a Chilo Cupido le dio por cantar el
Corrido del descarrilamiento del
tren de Tamomotla, a los aplausos prolongados le siguieron: el vals Los Patinadores. y otras piezas suyas.
El personal y buen estilo en las interpretaciones le ganaran no solo la
aceptación de los asistentes sino
concesiones de su patrón, ya que en adelante su tarea consistió sólo en cuidar
las cuadrillas de trabajadores para dejarle tiempo al estudio de la música.
Mérida, la ciudad trovera por tradición,
guardaba siempre un sitio para los músicos yucatecos, quienes en ese tiempo
enfrentaban la llegada de la música cubana: guajira, puntos, criollos y los
antecesores del bolero: guarachas, claves, pregones, canciones, lamentos,
zapateados, sones, habaneras, claves-sones. Para Chilo Cupido significó el
descubrimiento asombroso de nuevos estilos y aprendió de ellos, al mismo tiempo
que del tradicional estilo yucateco en manos de músicos tan renombrados como
Cirilo Baqueira (Chan Gil) y Fermín Pastrana (Huay Cuc).
En 1909, tuvo oportunidad de presenciar
la rica batalla de la música popular cubana con la popular de Colombia. Así
conoció el bambuco, ritmo colombiano de suave armonía, cuyo origen se remontaba
a los sones, música de los esclavos negros del bambux, llegadas a la Colombia
colonial y que representaban como todo la música de negros africanos traídos a
América, el lamento por la esclavitud y la añoranza por la tierra de origen. Ya
que el bambuco era la evolución del encuentro entre indios y negros; música
mestiza que causó tal impacto entre los yucatecos que en 1916 llegó a Mérida la
nueva expresión colombiana de Wills y Escobar.
Chilo Cupido se dedicó a dar clases de
guitarra tanto a gente con grandes recursos como a las clases populares. En ese
tiempo empezaban sus composiciones para guitarra y más tarde para piano. Unos
meses después de la llegada del General Salvador Alvarado, Cupido decide
abandonar Mérida con un gran cúmulo de experiencia musical y llevando consigo a
su esposa Elia, originaria de Matanzas Cuba, quien le diera 3 hijos que
heredarían de ambos la candela musical.
De nuevo en Villahermosa, se dedicó a las
tareas que implican ser músico: componer, tocar con grupos y dar clases.
Contratado como profesor durante el
gobierno de Tomás Garrido Canabal, este promovía el gusto por la música en los
niños, ya que a la hora del recreo, y con guitarra en mano, Cupido debía
llamarlos y cantarles algo hasta conseguir que alguno se interesara y así
hacerlo su discípulo.
Tanto para el gobierno del Estado como
por su cuenta, dio clases de guitarra, violín y tololoche. De esta manera en
Tabasco se conocieron ,además del zapateado, ritmo popular tabasqueño, el
bambuco y guajiro borincano; los valses y los pasos dobles, así como aquellos
que arrancarían suspiros a las generaciones que van de los 30’s a los 50’s en
Tabasco: la clave y el bolero. También tocó en las marimbas-orquesta, tan
populares en el trópico tabasqueño.
Antiguamente las marimbas estaban
integradas por solo esos instrumentos, posteriormente se integraron
instrumentos de viento como la trompeta, el saxofón y el clarinete; instrumento
de percusiones como la batería y el bajo de cuerda. A este conjunto se le
denominó marimba-orquesta y eran importantes, ya que no sólo infaltablemente
amenizaban las fiestas, sino había una en cada municipio. Chilo Cupido tocaba
el tololoche o bajo de cuerda, del que
en aquél tiempo se decía: aunque pesado, cualquiera puede cargarla pero no
sacarle música.
Entre enseñar y tocar, Cupido escribió
hermosas composiciones como De la Chontalpa a la Sierra, Jacalito, Por mis
Besos, Hoguera de Amor, Cuando me Aleje y Alborada y la célebre Mis
Blancas Mariposas compuesta en ritmo de clave. Cuando trabajaba con Garrido
Canabal (aproximadamente en los 30’s), todo empleado de gobierno debía estar
suscrito a un periódico literario llamado Redención, ya que era prácticamente subsidiado. En uno
de esos números apareció el poema del Profesor Claro García y a Chilo Cupido le flechó el corazón, pues en
ese mismo momento escribió la música.
Fue autor de la música de Amor Frontereño, alegre Foxtrot con
letra de José María Bastar Sasso; y de Amanecer de mi Tierra , zapateo escrito
por Ruffo Castro Vidal. Escribió cerca de 600 composiciones, la mayoría de
éstas influenciadas por el estilo de la música popular colombiana. Cecilio
Cupido murió el 1° de Diciembre de 1959, justo en el esplendor de la
música romántica. La canción Mis blancas mariposas se considera el himno local, y su melancólica melodía de
la inspiración de Cecilio Cupido por mas de tres cuartos de siglo sigue estremeciendo los corazones de los
tabasqueños.