FIDENCIA FERNÁNDEZ SASTRÉ.
FIDENCIA FERNÁNDEZ SASTRÉ.
4 de octubre de 1000 - Visitas 152 - DIFUSIÓN
FIDENCIA FERNÁNDEZ SASTRÉ.
FIDENCIA FERNÁNDEZ SASTRÉ
(1844-1939)
Corrían
los turbulentos años
de las luchas entre
federalistas y centralistas. Tiempos aciagos para el
país y para
Tabasco que originaron sucesos
violentos como la muerte del exgobernador Francisco de Sermanat, cuya cabeza fue frita
en aceite, después de ser derrotado y decapitado
en 1844. En ese mismo año nacía en el barrio de Cuculteupa de la villa
de Cunduacán, Fidencia, hija de don Juan Fernández Veraud y doña Leonarda Sastré quien vería la luz el 11
de noviembre de 1844, y cuya vida estaría marcada por la historia al
protagonizar uno de los acontecimientos mas graves de la historia nacional y
local como fue la intervención francesa.
Nacida en un hogar de familia de
hacendados, recibió las primeras letras en
la finca propiedad de su padre, teniendo como maestro al notable
educador Antonio Cabeza.
Al llegar a los años de la
juventud, destacó por su belleza e
inteligencia, siendo de las pocas mujeres tabasqueñas que sabían leer y
escribir ya que en esa época no se consideraba necesario que las mujeres supieran hacerlo, debido a que solo debían prepararse
para el matrimonio y la administración del hogar.
Su belleza cautivó al jefe
imperialista Eduardo González Arévalo, quien arribó a Tabasco en junio de 1863
y se enamoró perdidamente de ella y se
propuso hacerla su esposa aún contra la
voluntad de ella y de sus padres. Esta
proposición no fue aceptada por Fidencia, quien no veía con buenos ojos la
posición intervencionista de González Arévalo, manifestando por el contrario
una voluntad inquebrantable de defender no solo su libertad, sino lavar la
afrenta a la soberanía tabasqueña por González Arévalo y el ejército invasor.
Ante esta amenaza Fidencia tomó la
heroica resolución de abandonar su tierra natal, antes de caer en manos de
quien ella veía como el enemigo de su amado terruño. Para ello se cortó el
cabello y se vistió de hombre, burló la guardia de su obstinado pretendiente y escapó en compañía
de su hermano Cándido.
A lomo de caballo atravesaron
territorio tabasqueño para llegar a Huimanguillo, posteriormente a Pichucalco,
San Cristóbal de las Casas y Tapachula, de donde salieron para América Central
hasta llegar a Panamá, donde embarco a
la Isla de Cuba, a la cual arribó en agosto
de 1863.
Lejos del hogar paterno, pero firme
en su resolución de no aceptar unir su vida a la del invasor de su amado
Tabasco, Fidencia permaneció en la
Habana, Cuba hasta 1864, cuando se enteró de la completa pacificación
de Tabasco al ser expulsado González Arévalo con el ejército invasor por
los republicanos tabasqueños, encabezados
por Gregorio Méndez que defendieron el
honor nacional.
Al retornar a Tabasco doña Fidencia
vivió largos años, muriendo en su
residencia en la Calle Madero de la
capital tabasqueña a los 93 años de edad en 1939.
Por su valor y alto patriotismo, el
gobierno garridista decretó llamar con
el nombre de doña Fidencia a una céntrica calle de Villahermosa y José Luis Inurreta la
convirtió heroína de su novela El Guaraguao.