DOMINGO BORREGO MORENO
DOMINGO BORREGO MORENO
4 de octubre de 1000 - Visitas 93 - DIFUSIÓN
DOMINGO BORREGO MORENO
DOMINGO BORREGO MORENO
(1860-1936)
Nació el 29 de julio de 1860 en
Tacotalpa, Estado de Tabasco. Sus padres fueron don Máximo Borrego y doña Lorenza Moreno. A los trece años de edad
se vio obligado a dejar los estudios para trabajar y poder sostenerse,
resolviendo trasladarse a San Juan
Bautista, hoy Villahermosa, donde vivió con muchas dificultades debido a la
pobreza de su familia. Al llegar a
Villahermosa, quedó bajo la protección
de su tío don Marcial M. Moreno que, en aquel entonces, se encontraba desempeñando el puesto de
Administrador Principal del Timbre, lo
cual aprovechó para proteger a su sobrino,
dedicándolo a los menesteres de esa oficina.
Don Marcial era aficionado a los
asuntos políticos, figurando como miembro del gran Partido Radical, que se
fundó en Tabasco a raíz de haberse consumado el triunfo de la República. En su
casa se reunían intelectuales e idealistas que comentaban los libros de
nacionales republicanos y de extranjeros, comentarios que eran escuchados por
José Domingo, que le sirvieron para forjar su convicción por las instituciones
liberales.
Habiendo estudiado Teneduría de
Libros, algo semejante a Contador, se dedicó a llevar las contabilidades de
negocios particulares. Entre ellos de agricultores, a los que sirvió, siempre
hizo dos excepciones, ya que casi todos
eran unos tiranos con sus mozos o sirvientas: la familia de don Lino Merino y
la familia de don Gabriel Menocal.
Después de haber prestado sus
servicios de contador durante dos años hizo su aparición en el escenario
político en el bando formado por la oposición contra el gobierno de don Manuel
Foucher. Borrego figuró como uno de los más entusiastas luchadores
independientes en la planilla,
presentada por la oposición contra la oficial para integrar el Ayuntamiento
de Tacotalpa en 1881. Efectuadas las elecciones, la oposición obtuvo la
mayoría, pero las autoridades porfiristas declararon nulas las elecciones. Por
tres veces sucedió esto; así que José Domingo se trasladó a Villahermosa
aceptando la protección de sus parientes, don Manuel O. Nieto y don Fidencio Nieto a quienes Borrego y Moreno
recordaba siempre con sincera y perdurable gratitud. Estando en Villahermosa,
se colocó como escribano de un notario, obteniendo lo suficiente para poder
vestirse con modesta compostura y ayudar con más amplitud a su madre y hermanos
que estaban bajo su protección; pero un escribiente que tenía mejor letra que
él y que sabía adular, logró quitarle el puesto, por
lo que José Domingo se vio
obligado a aceptar una colocación que le dio el Secretario del juzgado del
Distrito para copiar expedientes, puesto que dejó para transformarse en medidor
de tierras, ayudando a su tío Fidencio Nieto que era Ingeniero.
El 14 de enero de 1887 se casó con
su prima hermana Deidamia Pérez. Por este tiempo era gobernador del estado de
Tabasco don Simón Sarlat Nova, quien le dio empleo como oficial primero de la Secretaría General y Director
del Periódico “Oficial”. Don Simón Sarlat
trabajaba constructivamente a favor del Estado, por lo que José Domingo
se encontraba contento, lleno de
ilusiones democráticas. Poco tiempo después, fue designado Oficial Mayor, pero
en esa época se iniciaron los trabajos oficiales para la primera reelección de
don Porfirio Díaz, obligando a todos los empleados a suscribir voluntariamente
las actas de adhesión a la primera reelección porfirista. Los encargados de
recoger las firmas de los cautivos del presupuesto, ignorando el temple de alma
de Domingo le presentaron los pliegos en los cuales debería estampar su firma,
al igual que otros que ya lo habían hecho y se quedaron perplejos al escuchar la negativa de Domingo, pues les
dijo: “Yo no soy reeleccionista, yo sirvo al Estado”.
Al siguiente día de haberse
efectuado los hechos antes mencionados, el entonces secretario general del
despacho, don Alberto Correa, le comunicó a Domingo Borrego, que por orden
superior debía presentar su renuncia. Pero aquel pertinaz e inquieto espíritu
rebelde manifestó al señor Correa, que no lo haría porque en todo caso debían destituirlo,
lo que inmediatamente hizo. Volviendo Domingo a sus apuros y calamidades
económicas más graves que antes, pues, enterados de su actitud viril, hasta las
casas comerciales le negaron colocación. Esta circunstancia no la tuvo presente el Lic. Simón Parra, Juez de
Distrito en el Estado, quien conocía perfectamente a Domingo, debido a que conjuntamente publicaban un periódico
liberal, por cuyo motivo le brindó su
ayuda y
lo nombró testigo de asistencia, empleo que desempeñó por un período de
ocho meses, pasando después a Tacotalpa,
en donde fundó una escuela particular.
En el año de 1885, llegó a Tabasco el General Pedro Baranda con
instrucciones de don Porfirio Díaz de entrometerse en todos los asuntos
interiores del estado; principalmente, los
electorales, cosa que don Domingo no aceptó, ni vio con buenos ojos, por lo que
en el acto hizo circular unos versos que
son los primeros que hizo, entre los muchos que de igual género escribió.
Érase
un general que peor que sordo,
jamás
oyó los proyectiles,
ni
jamás manejó sable y fusiles,
Dizque
porque era obesamente gordo
Érase
un general de cuando en cuando
de
esos de plena paz “jefe valiente”,
de
esos que imponen a la humilde gente
sus
fueros, sus caprichos y su mando,
érase
un general que iba cojeando;
érase un hombre nada intelectual
érase
un jefe como plaga que anda
érase
el general Pedro Baranda
El 28 de enero de 1898 murió su
primera esposa a consecuencia de una afección cardiaca. Quedó Domingo con cinco
hijos que lloraban la pérdida de su
madre y su orfandad. A los dos años de viudez, volvió a rehacer su hogar
casándose en 1900 con Serafina Marín.
El dos de abril de 1906, el
oficial de la administración del General Bandala y otros empleados públicos,
recorrieron las calles de Villahermosa llevando varios cartelones alusivos a la
reelección bandalista. Cuando llegaron al lugar, donde se encontraba la oficina
de correos, hizo su aparición Domingo Borrego llevando un manifiesto que
atacaba la reelección del General Bandala, al repartir el manifiesto, el
entusiasmo del pueblo no tuvo límite y comenzaron a lanzar vivas por esa y
otras acciones.
Domingo Borrego, conjuntamente con
sus compañeros estuvo recluido en la cárcel por espacio de diez meses y durante
este período fue varias veces encalabozado e incomunicado por su constante
rebeldía. A fines de enero de 1907,
Domingo junto con sus demás compañeros, salieron a libertad, volviendo a
su puesto de tenedor de libros de la Casa Ripoll y Compañía.
El 10 de abril de 1911, por
acuerdo de un gran grupo de luchadores, se formó el club político denominado
“Liga Democrática Tabasqueña” habiéndose reunido en la quinta Desmaret, domicilio de Borrego. Y
ocupó la gubernatura
del estado, mientras
Manuel Mestre se
lanzaba como candidato.
Al tomar posesión del gobierno el
General Carlos Greene el 10 de marzo de 1919, nombró a Domingo Borrego Tesorero
General del Estado, cargo que desempeñó hasta fines de agosto de 1919, en el
que el General Francisco Bertani,
atentando contra la Constitución Federal y la soberanía del Estado, se había propuesto
preparar el cuartelazo que hizo salir al General Greene para la Ciudad de
México dejando en su lugar, por
designación del Congreso del Estado, al Licenciado Tomás Garrido Canabal,
Gobernador Interino, quién en el acto nombró Procurador de Justicia en el
Estado a Domingo Borrego. Domingo, por
no estar de acuerdo con determinados procedimientos del Licenciado
Garrido, presentó su renuncia como
procurador, la que no le fue aceptada y tuvo que continuar en el cargo hasta
el primero de noviembre de 1920.
El indomable Domingo Borrego,
durante sus largos y constantes esfuerzos defendió los principios democráticos.
Domingo Borrego fue un ejemplo de la dignidad personal, recto, de una sola
pieza, y se ha mantenido presente su
imagen por los versos con que combatió a
los malos funcionarios y políticos. Murió pobre en la Ciudad de Puebla en el año
1936.