DOMINGO BORREGO MORENO

DOMINGO BORREGO MORENO

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DOMINGO BORREGO MORENO

                                            DOMINGO BORREGO MORENO

(1860-1936)

 

Nació el 29 de julio de 1860 en Tacotalpa, Estado de Tabasco. Sus padres fueron don Máximo Borrego y  doña Lorenza Moreno. A los trece años de edad se vio obligado a dejar los estudios para trabajar y poder sostenerse, resolviendo  trasladarse a San Juan Bautista, hoy Villahermosa, donde vivió con muchas dificultades debido a la pobreza de su familia. Al  llegar a Villahermosa,  quedó bajo la protección de su tío don Marcial M. Moreno que, en aquel entonces,  se encontraba desempeñando el puesto de Administrador Principal del  Timbre, lo cual aprovechó para proteger a su sobrino,  dedicándolo a los menesteres de esa oficina.

 

Don Marcial era aficionado a los asuntos políticos, figurando como miembro del gran Partido Radical, que se fundó en Tabasco a raíz de haberse consumado el triunfo de la República. En su casa se reunían intelectuales e idealistas que comentaban los libros de nacionales republicanos y de extranjeros, comentarios que eran escuchados por José Domingo, que le sirvieron para forjar su convicción por las instituciones liberales.

 

Habiendo estudiado Teneduría de Libros, algo semejante a Contador, se dedicó a llevar las contabilidades de negocios particulares. Entre ellos de agricultores, a los que sirvió, siempre hizo dos excepciones, ya que  casi todos eran unos tiranos con sus mozos o sirvientas: la familia de don Lino Merino y la familia de don Gabriel Menocal.

 

Después de haber prestado sus servicios de contador durante dos años hizo su aparición en el escenario político en el bando formado por la oposición contra el gobierno de don Manuel Foucher. Borrego figuró como uno de los más entusiastas luchadores independientes en la planilla,  presentada por la oposición contra la oficial para integrar el Ayuntamiento de Tacotalpa en 1881. Efectuadas las elecciones, la oposición obtuvo la mayoría, pero las autoridades porfiristas declararon nulas las elecciones. Por tres veces sucedió esto; así que José Domingo se trasladó a Villahermosa aceptando la protección de sus parientes, don Manuel O. Nieto y  don Fidencio Nieto a quienes Borrego y Moreno recordaba siempre con sincera y perdurable gratitud. Estando en Villahermosa, se colocó como escribano de un notario, obteniendo lo suficiente para poder vestirse con modesta compostura y ayudar con más amplitud a su madre y hermanos que estaban bajo su protección; pero un escribiente que tenía mejor letra que él y que sabía adular, logró quitarle el puesto,  por  lo  que José Domingo  se  vio obligado a aceptar una colocación que le dio el Secretario del juzgado del Distrito para copiar expedientes, puesto que dejó para transformarse en medidor de tierras, ayudando a su tío Fidencio Nieto que era Ingeniero.

 

El 14 de enero de 1887 se casó con su prima hermana Deidamia Pérez. Por este tiempo era gobernador del estado de Tabasco don Simón Sarlat Nova, quien le dio empleo como oficial  primero de la Secretaría General y Director del Periódico “Oficial”. Don Simón Sarlat  trabajaba constructivamente a favor del Estado, por lo que José Domingo se encontraba contento,  lleno de ilusiones democráticas. Poco tiempo después, fue designado Oficial Mayor, pero en esa época se iniciaron los trabajos oficiales para la primera reelección de don Porfirio Díaz, obligando a todos los empleados a suscribir voluntariamente las actas de adhesión a la primera reelección porfirista. Los encargados de recoger las firmas de los cautivos del presupuesto, ignorando el temple de alma de Domingo le presentaron los pliegos en los cuales debería estampar su firma, al igual que otros que ya lo habían hecho y se quedaron perplejos al  escuchar la negativa de Domingo, pues les dijo: “Yo no soy reeleccionista, yo sirvo al Estado”.

 

Al siguiente día de haberse efectuado los hechos antes mencionados, el entonces secretario general del despacho, don Alberto Correa, le comunicó a Domingo Borrego, que por orden superior debía presentar su renuncia. Pero aquel pertinaz e inquieto espíritu rebelde manifestó al señor Correa, que no lo haría porque en todo caso debían destituirlo, lo que inmediatamente hizo. Volviendo Domingo a sus apuros y calamidades económicas más graves que antes, pues, enterados de su actitud viril, hasta las casas comerciales le negaron colocación. Esta circunstancia no la  tuvo presente el Lic. Simón Parra, Juez de Distrito en el Estado, quien conocía perfectamente a Domingo, debido a que  conjuntamente publicaban un periódico liberal, por cuyo motivo le  brindó su ayuda  y  lo nombró testigo de asistencia, empleo que desempeñó por un período de ocho meses, pasando después a Tacotalpa,  en donde fundó una escuela particular.

 

En el año de 1885, llegó  a Tabasco el General Pedro Baranda con instrucciones de don Porfirio Díaz de entrometerse en todos los asuntos interiores del estado; principalmente,  los electorales, cosa que don Domingo no aceptó, ni vio con buenos ojos, por  lo  que en el acto hizo circular  unos versos que son los primeros que hizo, entre los muchos que de igual género escribió.

 

Érase un general que peor que sordo,

jamás oyó los proyectiles,

ni jamás manejó sable y fusiles,

Dizque porque era obesamente gordo

 

Érase un general de cuando en cuando

de esos de plena paz “jefe valiente”,

de esos que imponen a la humilde gente

sus fueros, sus caprichos y su mando,

érase un general que iba cojeando;

érase  un hombre nada intelectual

érase un jefe como plaga que anda

érase el general Pedro Baranda

 

El 28 de enero de 1898 murió su primera esposa a consecuencia de una afección cardiaca. Quedó Domingo con cinco hijos que lloraban la pérdida  de su madre y su orfandad. A los dos años de viudez, volvió a rehacer su hogar casándose en 1900 con Serafina Marín.

 

El dos de abril de 1906, el oficial de la administración del General Bandala y otros empleados públicos, recorrieron las calles de Villahermosa llevando varios cartelones alusivos a la reelección bandalista. Cuando llegaron al lugar, donde se encontraba la oficina de correos, hizo su aparición Domingo Borrego llevando un manifiesto que atacaba la reelección del General Bandala, al repartir el manifiesto, el entusiasmo del pueblo no tuvo límite y comenzaron a lanzar vivas por esa y otras acciones.

 

Domingo Borrego, conjuntamente con sus compañeros estuvo recluido en la cárcel por espacio de diez meses y durante este período fue varias veces encalabozado e incomunicado por su constante rebeldía. A fines de enero de 1907,  Domingo junto con sus demás compañeros, salieron a libertad, volviendo a su puesto de tenedor de libros de la Casa Ripoll y Compañía.

 

El 10 de abril de 1911, por acuerdo de un gran grupo de luchadores, se formó el club político denominado “Liga Democrática Tabasqueña” habiéndose reunido en la quinta Desmaret,  domicilio de Borrego.  Y  ocupó  la  gubernatura  del  estado,   mientras  Manuel  Mestre  se  lanzaba  como  candidato.

 

Al tomar posesión del gobierno el General Carlos Greene el 10 de marzo de 1919, nombró a Domingo Borrego Tesorero General del Estado, cargo que desempeñó hasta fines de agosto de 1919, en el que el General Francisco Bertani,  atentando contra la Constitución Federal y la  soberanía del Estado, se había propuesto preparar el cuartelazo que hizo salir al General Greene para la Ciudad de México dejando en su lugar,  por designación del Congreso del Estado, al Licenciado Tomás Garrido Canabal, Gobernador Interino, quién en el acto nombró Procurador de Justicia en el Estado a Domingo Borrego. Domingo,  por no estar de acuerdo con determinados procedimientos del Licenciado Garrido,  presentó su renuncia como procurador, la que no le fue aceptada y tuvo que continuar en el cargo hasta el  primero de noviembre de 1920.

 

El indomable Domingo Borrego, durante sus largos y constantes esfuerzos defendió los principios democráticos. Domingo Borrego fue un ejemplo de la dignidad personal, recto, de una sola pieza,  y se ha mantenido presente su imagen por los versos con que  combatió a los malos funcionarios y políticos. Murió pobre en la Ciudad de Puebla  en el año  1936.



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