VICTOR MANUEL PÉREZ MERINO

VICTOR MANUEL PÉREZ MERINO

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VICTOR MANUEL PÉREZ MERINO

   VICTOR MANUEL PÉREZ MERINO

(1918-1993)

 

Le canto a mi tierra querida

porque así lo siente este corazón.

le digo lo que nunca pude decir en palabras,

pero que en mis labios se volvió canción.

Villahermosa, te vistió de fiesta la naturaleza

son tus tardes remansos tranquilos de rara belleza,

tus mujeres tienen el divino encanto de la sencillez,

el Grijalva canta su canción eterna rendido a tus pies.

Tiene la provincia en sus noches tibias suave languidez

y bajo tu cielo pintado de estrellas, aprendí a querer.

Y hoy que estoy muy lejos, quisiera volver

a sentir el fuego de tu sol ardiente, por última vez.

  (Villahermosa, Letra y música de Manuel Pérez Merino)

 

Víctor Manuel Pérez Merino, El cantor del Grijalva, nació el 26 de febrero de 1918, en Villahermosa, Tabasco. Hijo primogénito de don Arquímedes Pérez Oropeza y  la  maestra Amanda Luisa Merino Correa.

 

El primer año de su infancia transcurrió en Villahermosa, pero al recrudecerse los enfrentamientos entre los rojos y los azules,  grupos  políticos  que  contendían  por  la  gubernatura  del  Estado,  la madre de Víctor Manuel se trasladó a su natal Tacotalpa con su pequeño Víctor Manuel, regresando nuevamente a Villahermosa al cabo de cinco años. La familia se alojó en hogar del abuelo materno, don José  María Merino Zapata, la cual estaba a pocas casas de la calle Ocampo donde nació Manuel. Allí, en la vieja casa construida por el abuelo, transcurrió toda la vida de Manuel, allí crecieron sus hermanos Francisco y Julio y esta morada vio morir a tres hermanitas del compositor. Ahora, ostenta la placa, en la cual con las letras de oro está grabada la canción Villahermosa.

 

Sus primeras letras el pequeño Manuel las aprendió con varios maestros, una parte de primaria la realizó en la escuela racionalista que funcionada en la iglesia de la Concepción (Conchita) en la época de Tomás Garrido Canabal. Otros años los cursó en la escuela “Ferrer Guardia”,  ubicada  en  el  edificio  de la antigua Catedral por el parque Hidalgo.

 

La familia Graniel Armengol que residían frente a su casa, le permitía tocar su piano y allí empezó su amor por la música. Su primera maestra de piano fue la señorita María Teresa Cahero, que influyó en su vocación y, posteriormente, siguió sus estudios con  el compositor Ezequiel López y Ocampo. A los 16 años de edad, al destacar como adolescente prodigio, fue mandado por sus padres a México, donde  realizó estudios con el maestro Manuel Barajas. Un año después, regresó a Villahermosa, reanudando sus clases de piano con la profesora Salvadora Rullán.

Sin embargo, poco tiempo después, las abandonó definitivamente y se dedicó solo al estudio y práctica de la música popular.

 

A los 15 años ganó sus primeros dos pesos tocando en un bailecito infantil. Años mas tarde, en 1938, marchó a la Ciudad de México. Su primera actuación en la capital de la República fue ante los micrófonos de la XEJP, estación comercial de reducida potencia. Al siguiente  mes, pasó a formar parte del elenco artístico de Radio Continental. También actuó en algunos programas difundidos por Radio Mil XEA; trabajó en dos centros nocturnos: Casablanca y Minuet. La crítica capitalina acogió favorablemente al joven músico y compositor, la prensa le llamaba eminente pianista, director de conjuntos orquestales que día a día triunfaba en la cadena de Radio Continental, uno de los pilares más sólidos de éste. El semanario de los artistas ESPECTÁCULOS  escribía que Manuel Pérez Merino era el aplaudido e inspirado compositor tabasqueño, que desde que se encontraba en México, ha triunfado rotundamente  con sus nuevas composiciones que le han dado, con toda justicia, la personalidad que se le reconocía en todos sus programas.

 

Allí, en la Ciudad de México, durante los primeros años de su separación de Tabasco, nació su genial composición Villahermosa. De cómo nació esta canción, contó don Manuel así: Una noche fría del mes de diciembre, en México, a eso de las 4 de la mañana, salía yo de un cabaret que está situado en las calles de San Juan de Letrán y donde prestaba mis servicios. Como vivía cerca, decidí hacer a pie el viaje hasta mi casa. Mientras caminaba, tiritando de frío, comencé a añorar de una manera desesperada mi tierra, su calor, sus costumbres, mi familia. Me sentí solo, terriblemente solo y pensé que  nada valía el triunfo, ni todos los aliados de él, si para lograrlos, iba a tener que vivir alejado de Villahermosa. Así, mientras caminaba bajo un cielo sin estrellas, sentí que en mi interior iba haciéndose la música,  inundándome de una temperatura agradable. Ya en la casa, no pude conciliar el sueño, daban vueltas en mi cabeza música y letra. Serían aproximadamente las 8 de la mañana, cuando ya no pude más y me levanté. Volví a ponerme mi abrigo y saliendo a la calle, me dirigí a la estación radiodifusora donde trabajaba. A estas horas estaba casi desierta. Entré a uno de los estudios, me senté frente al piano y surgió Villahermosa en una forma que yo mismo no podía explicar...

 

Manuel Pérez Merino, confiesa que Villahermosa fue una canción que nació con suerte: tendría yo unos 20 ó 21 años y de mi bolsa pagué la grabación de un disco de cartón. Lo envié a mi madre y ella se lo prestó a un señor de apellido Marentes que tenía un carro con aparato de sonido y entre cada comercial que anunciaba, intercalaba mi canción y pronto abrió las puertas del triunfo en mi ciudad natal.

 

Al cabo de unos cinco años y atendiendo urgencias familiares, regresó a Villahermosa, pero ya no volvió a México: la costumbre a su terruño y el apego a su familia, a su tía Trinidad, como él decía,  lo obligan a permanercer en la tierra que lo vio nacer. no alejarse de Tabasco, a pesar de las magníficas proposiciones que tenía en la capital del país y otras entidades.

 

Alcanzó el apogeo de su fama en la gloriosa época del Café del Portal. Manuel Pérez Merino actuó primero como el director de un sexteto, y más tarde, como el de la orquesta Tabasco, la cual acompañaba las bellas y aplaudidas voces de Pedro Vargas, Libertad Lamarque, Pedro Infante,  Luis Aguilar,  Sofía Alvarez,  Miroslava,  Salvador García, Chelo Flores, artistas de reconocido renombre que tenía la costumbre de traer de la capital don Pepe Alday, para amenizar las noches de los jueves y los domingos villahermosinos.

 

Al llegar la madrugada, Manuel Pérez Merino se inspiraba y arrancaba a su piano variadas melodías del pasado y del presente, escribía un periódico local de aquella época. Otro periódico escribía así: El artista Manuel Pérez Merino es un magnífico pianista cuando toca para el público. Pero lo encontramos superior cuando toca para él. Entonces vemos el alma del artista sobre la risa blanca del piano...

 

Al disolverse años mas tarde la orquesta por el cierre del Café Portal, Manuel Pérez Merino formó un conjunto  Tropical. En esta época se graban en Tabasco los primeros discos con canciones de Manuel Pérez Merino: IroníaVillahermosaCamino de Frontera y Luna sobre el Grijalva.    Estos discos se exhibían en el stand del Municipio del Centro y el numeroso público se acercaba para escuchar los 4 éxitos musicales. Su primer disco el maestro lo había grabado en México, en sus años mozos, con  Tony Aguilar, con la Provinciana, después de haber ya compuesto Villahermosa, Déjame soñar (vals), Noche de Eclipse, Ilusión Fugaz  y  Paraíso.

 

En el año de 1962 retornó a la Ciudad de México siendo pianista estrella en el bar del hotel “Alfer”. Y de nuevo regresa a Tabasco, forma el conjunto  El sexto sentido, a través del cual siguió  proyectando la canción tabasqueña. Manuel Pérez Merino es autor de más de 130 canciones, entre las cuales tuvieron mayor auge,

además de las mencionadas: Tabasco, Luna Azul, Ayúdame a OlvidarSin Razón, Acuarela Tabasqueña., Nochebuena  y sus últimas creaciones:  A la Orilla del Río, Primavera Tabasqueña, Arbolito de juguete, Porque no me Quisiste, Pajarillo Prisionero. Sus canciones fueron  interpretadas por la tabasqueñísima Dora María, Chony Contreras, Villahermosa Martín, Jazmín, Hilda del Rosario y las de los años noventa: Biella Castellanos, Lugui Osorio y Claudia Gómez del Rosario, entre otras.

 

Dijo Jesús Reyes que Manuel Pérez Merino logró dibujar la silueta musical de Tabasco. El cantor de Grijalva con su arte y magia dio a conocer Tabasco en todos los rincones de la República Mexicana y también en otros países . Falleció  el 12 de mayo de 1993 en  Villahermosa, a la edad de 75 años.



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