VICTOR MANUEL PÉREZ MERINO
VICTOR MANUEL PÉREZ MERINO
4 de octubre de 1000 - Visitas 173 - DIFUSIÓN
VICTOR MANUEL PÉREZ MERINO
VICTOR MANUEL PÉREZ
MERINO
(1918-1993)
Le canto a mi tierra querida
porque así lo siente este corazón.
le digo lo que nunca pude decir en
palabras,
pero que en mis labios se volvió
canción.
Villahermosa, te vistió de fiesta la
naturaleza
son tus tardes remansos tranquilos de
rara belleza,
tus mujeres tienen el divino encanto de
la sencillez,
el Grijalva canta su canción eterna
rendido a tus pies.
Tiene la provincia en sus noches tibias
suave languidez
y bajo tu cielo pintado de estrellas,
aprendí a querer.
Y hoy que estoy muy lejos, quisiera
volver
a sentir el fuego de tu sol ardiente,
por última vez.
(Villahermosa, Letra y
música de Manuel Pérez Merino)
Víctor Manuel Pérez Merino, El cantor del
Grijalva, nació el 26 de febrero de 1918, en Villahermosa, Tabasco. Hijo
primogénito de don Arquímedes Pérez Oropeza y
la maestra Amanda Luisa Merino
Correa.
El primer año de su infancia transcurrió
en Villahermosa, pero al recrudecerse los enfrentamientos entre los rojos y los azules, grupos políticos
que contendían por
la gubernatura del
Estado, la madre de Víctor Manuel
se trasladó a su natal Tacotalpa con su pequeño Víctor Manuel, regresando
nuevamente a Villahermosa al cabo de cinco años. La familia se alojó en hogar
del abuelo materno, don José María
Merino Zapata, la cual estaba a pocas casas de la calle Ocampo donde nació
Manuel. Allí, en la vieja casa construida por el abuelo, transcurrió toda la
vida de Manuel, allí crecieron sus hermanos Francisco y Julio y esta morada vio
morir a tres hermanitas del compositor. Ahora, ostenta la placa, en la cual con
las letras de oro está grabada la canción Villahermosa.
Sus primeras letras el pequeño Manuel las
aprendió con varios maestros, una parte de primaria la realizó en la escuela
racionalista que funcionada en la iglesia de la Concepción (Conchita) en la
época de Tomás Garrido Canabal. Otros años los cursó en la escuela “Ferrer
Guardia”, ubicada en
el edificio de la antigua Catedral por el parque Hidalgo.
La familia Graniel Armengol que residían
frente a su casa, le permitía tocar su piano y allí empezó su amor por la
música. Su primera maestra de piano fue la señorita María Teresa Cahero, que
influyó en su vocación y, posteriormente, siguió sus estudios con el compositor Ezequiel López y Ocampo. A los
16 años de edad, al destacar como adolescente prodigio, fue mandado por sus
padres a México, donde realizó estudios
con el maestro Manuel Barajas. Un año después, regresó a Villahermosa,
reanudando sus clases de piano con la profesora Salvadora Rullán.
Sin embargo, poco tiempo después, las
abandonó definitivamente y se dedicó solo al estudio y práctica de la música
popular.
A los 15 años ganó sus primeros dos pesos
tocando en un bailecito infantil. Años mas tarde, en 1938, marchó a la Ciudad
de México. Su primera actuación en la capital de la República fue ante los
micrófonos de la XEJP, estación comercial de reducida potencia. Al
siguiente mes, pasó a formar parte del
elenco artístico de Radio Continental. También actuó en algunos programas
difundidos por Radio Mil XEA; trabajó en dos centros nocturnos: Casablanca y Minuet. La crítica capitalina acogió favorablemente al joven músico
y compositor, la prensa le llamaba eminente
pianista, director de conjuntos orquestales que día a día triunfaba en la
cadena de Radio Continental, uno de los pilares más sólidos de éste. El
semanario de los artistas ESPECTÁCULOS escribía que Manuel Pérez Merino era el
aplaudido e inspirado compositor tabasqueño, que desde que se encontraba en
México, ha triunfado rotundamente con
sus nuevas composiciones que le han dado, con toda justicia, la personalidad
que se le reconocía en todos sus programas.
Allí, en la Ciudad de México, durante los
primeros años de su separación de Tabasco, nació su genial composición Villahermosa. De cómo nació esta
canción, contó don Manuel así: Una noche
fría del mes de diciembre, en México, a eso de las 4 de la mañana, salía yo de
un cabaret que está situado en las calles de San Juan de Letrán y donde
prestaba mis servicios. Como vivía cerca, decidí hacer a pie el viaje hasta mi
casa. Mientras caminaba, tiritando de frío, comencé a añorar de una manera
desesperada mi tierra, su calor, sus costumbres, mi familia. Me sentí solo,
terriblemente solo y pensé que nada
valía el triunfo, ni todos los aliados de él, si para lograrlos, iba a tener
que vivir alejado de Villahermosa. Así, mientras caminaba bajo un cielo sin
estrellas, sentí que en mi interior iba haciéndose la música, inundándome de una temperatura agradable. Ya
en la casa, no pude conciliar el sueño, daban vueltas en mi cabeza música y
letra. Serían aproximadamente las 8 de la mañana, cuando ya no pude más y me
levanté. Volví a ponerme mi abrigo y saliendo a la calle, me dirigí a la
estación radiodifusora donde trabajaba. A estas horas estaba casi desierta.
Entré a uno de los estudios, me senté frente al piano y surgió Villahermosa en
una forma que yo mismo no podía explicar...
Manuel Pérez Merino, confiesa que Villahermosa fue una canción que nació
con suerte: tendría yo unos 20 ó 21 años
y de mi bolsa pagué la grabación de un disco de cartón. Lo envié a mi madre y
ella se lo prestó a un señor de apellido Marentes que tenía un carro con
aparato de sonido y entre cada comercial que anunciaba, intercalaba mi canción
y pronto abrió las puertas del triunfo en mi ciudad natal.
Al cabo de unos cinco años y atendiendo
urgencias familiares, regresó a Villahermosa, pero ya no volvió a México: la
costumbre a su terruño y el apego a su familia, a su tía Trinidad, como él
decía, lo obligan a permanercer en la
tierra que lo vio nacer. no alejarse de Tabasco, a pesar de las magníficas
proposiciones que tenía en la capital del país y otras entidades.
Alcanzó el apogeo de su fama en la
gloriosa época del Café del Portal. Manuel Pérez Merino actuó primero como el
director de un sexteto, y más tarde, como el de la orquesta Tabasco, la cual acompañaba las bellas y
aplaudidas voces de Pedro Vargas, Libertad Lamarque, Pedro Infante, Luis Aguilar,
Sofía Alvarez, Miroslava, Salvador García, Chelo Flores, artistas de
reconocido renombre que tenía la costumbre de traer de la capital don Pepe
Alday, para amenizar las noches de los jueves y los domingos villahermosinos.
Al
llegar la madrugada, Manuel Pérez Merino se inspiraba y arrancaba a su piano
variadas melodías del pasado y del presente, escribía un periódico local de aquella época. Otro
periódico escribía así: El artista Manuel
Pérez Merino es un magnífico pianista cuando toca para el público. Pero lo
encontramos superior cuando toca para él. Entonces vemos el alma del artista
sobre la risa blanca del piano...
Al disolverse años mas tarde la orquesta
por el cierre del Café Portal, Manuel Pérez Merino formó un conjunto Tropical.
En esta época se graban en Tabasco los primeros discos con canciones de Manuel
Pérez Merino: Ironía, Villahermosa, Camino
de Frontera y Luna sobre el
Grijalva. Estos discos se exhibían
en el stand del Municipio del Centro y el numeroso público se acercaba para
escuchar los 4 éxitos musicales. Su primer disco el maestro lo había grabado en
México, en sus años mozos, con Tony
Aguilar, con la Provinciana, después
de haber ya compuesto Villahermosa, Déjame soñar (vals), Noche de Eclipse, Ilusión Fugaz y Paraíso.
En el año de 1962 retornó a la Ciudad de
México siendo pianista estrella en el bar del hotel “Alfer”. Y de nuevo regresa
a Tabasco, forma el conjunto El sexto sentido, a través del cual
siguió proyectando la canción
tabasqueña. Manuel Pérez Merino es autor de más de 130 canciones, entre las
cuales tuvieron mayor auge,
además de las mencionadas: Tabasco, Luna Azul, Ayúdame a Olvidar, Sin
Razón, Acuarela Tabasqueña.,
Nochebuena y sus últimas creaciones:
A
la Orilla del Río, Primavera
Tabasqueña, Arbolito de juguete, Porque no me Quisiste, Pajarillo Prisionero.
Sus canciones fueron interpretadas por
la tabasqueñísima Dora María, Chony Contreras, Villahermosa Martín, Jazmín,
Hilda del Rosario y las de los años noventa: Biella Castellanos, Lugui Osorio y
Claudia Gómez del Rosario, entre otras.
Dijo Jesús Reyes que Manuel Pérez Merino logró dibujar la silueta musical de Tabasco.
El cantor de Grijalva con su arte y magia dio a conocer Tabasco en todos
los rincones de la República Mexicana y también en otros países . Falleció el 12 de mayo de 1993 en Villahermosa, a la edad de 75 años.